El juego es una actividad antigua muy arraigada en nuestro modo de vida. Puede ser gratificante y no representa ningún problema si se produce en un contexto sano y la persona puede controlar todos sus efectos.

No obstante, existen no pocos contextos de juego que representan un grave riesgo al exponer a los jugadores a numerosos estímulos que precisamente están diseñados para que el jugador no abandone fácilmente la actividad. De este modo, las máquinas tragaperras, círculos de apuestas, casinos, etc, pueden representar un serio peligro si la persona cree controlar los efectos del azar.

El tratamiento del juego patológico presenta dificultades importantes, especialmente debido a que la persona que acude a pedir ayuda, en la mayor parte de las ocasiones por presión familiar, se encuentra en una fase en la que un gran cúmulo de problemas se añaden a la propia conducta de juego: deudas, riesgo de abandono familiar, problemas legales...

Por tanto, en esta situación se hace imprescindible el apoyo y la colaboración de familiares y allegados. El control de la conducta debe ser riguroso en extremo. Así mismo, es necesario, como en cualquier otra intervención psicológica, efectuar una profunda evaluación psicológica. No es infrecuente que las personas jugadoras padezcan importanes alteraciones del estado de ánimo, algo que es totalmente congruente con la gran cantidad de problemas que como consecuencia del juego suelen arrastrar.

La intervención temprana es vital no tanto por "romper" con la conducta de juego en sí, sino por evitar que la persona acumule problemas graves que compliquen la recuperación y el reaprendizaje de conductas adaptativas.

Juan Manuel Rodríguez Jiménez
Juan Manuel Rodríguez, colaborador con Clínica Cita (Barcelona)

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